Cuando vivimos sin tener que reprocharnos, ni arrepentirnos de nada, la vida pasa sin molestarnos, tenemos la certeza de haber hecho lo correcto.
Cuando hemos necesitado ayuda y no la recibimos, podemos alegrarnos de no deberle nada a nadie, la vida nos puso obstáculos y fuimos lo suficientemente capaces de saltarlos.
Cuando no pude caminar, estire mi mano me encontré con el vacío y la soledad, hoy que estoy de pie, puedo decir , lo hice yo, me sostuve, me tomé la mano, no hubiese tenido valor de otra manera.
Cuando la vida me besó en la frente y me pidió un esfuerzo doble, ahí estuve , sostuve una mano, puse mi oído , mis palabras, pisé los senderos oscuros dejados por padecientes , nunca tuve miedo.
Cuando me lastimaron, me gritaron, me destrataron, quede en silencio, pensando en que llegara el día en que los que mal hicieron, solo mal recibirán, no he aprendido a perdonar y tengo buena memoria.
Cuando los días de otoño se tornan tan bellos, tan cálidos, tan perceptibles a mis sentidos, la vida me permite compartir momentos bellos junto a personas que son mi vida misma, entonces, comprendo porque estoy viviendo aún..

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