Hemos sido la causalidad de un destino que conspiró en unir dos desaciertos , el tuyo y el mío, una combinación de suertes desencontradas.
La luna miro al sol, y pensó somos dos bellos desastres del universo, nada puede dejar de suceder, cuando sucede. La luna no puede dejar de mirar al sol, y este se suma a esa contemplación, así de vez en cuando se eclipsan.
Las bifurcaciones de la vida lleva a errar el camino del encuentro, se nos escapa el día, se aleja la noche, no hay posibilidad de detener el atardecer hasta que amanezca, no hay manera de que el sol permanezca hasta que salga la luna, se contemplan en medio de estrellas, y constelaciones brillantes, siempre alineados en un mismo espacio, donde no hay lugar para nadie más, la luna espera encontrar al sol en algún eclipse , el sol espera asomarse para ver a la luna en medio de estelas luminosas, el mar sabe de estos encuentros secretos entre el sol y la luna, y mece en su lecho la imagen de ambos.

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