En el atardecer percibo tu llegada, te pienso a la distancia, temeroso , transitando mi mismo destino.
En el atardecer te siento cerca, como la brisa que besa mi rostro de vez en cuando , estiro mi mano esperando rozarte.
En el atardecer estás en mi mente, estas en mi piel, estas en mi corazón, latidos que alcanzan mis sentidos en rebelión.
En el atardecer te espero, te envío mis pensamientos que tan bien se llevan con los tuyos, te escucho en el silencio, en el aire que respiro estás coincidiendo, como coinciden las piezas de un puzzle.
En el atardecer te escribo con palabras que solo tú comprendes, con dulce melancolía como una lágrima que nunca termina de caer, y queda esperando en la mejilla para ser secada con besos de ilusión, tan dulces como tus palabras.
En el atardecer dejo mi ropaje colgado en la rama de canela y me introduzco en la memoria de tu pasión, sin pudor, con la fragancia de este atardecer que nos está esperando.
jueves, 31 de octubre de 2019
miércoles, 9 de octubre de 2019
Más allá de los sueños
Tal vez el quiso lanzar hojas al aire, ver hacia dónde se las llevaba el viento en la tarde de sus sueños anhelados.
Ella pretendía no dejar nada al azar, quería ser su mejor canción, su sueño a concretar, su verdad, su realidad.
Tal vez el sentía el miedo en la piel, dejar que fluya su pasión en un abrazo postergado , tal vez sus planes eran andar por caminos imprevistos.
Ella lo miró como solía hacerlo, en silencio, envolviéndolo en sus pensamientos, lo sintió ajeno a sus deseos, tan lejos de su mundo, sin pensar le dijo que era feliz.
Tal vez el no creyó , pero dejo que el sol los abrace, con sus rayos, y la luna con ese misterio tan particular, digno de asombro, la sintió volátil, como las hojas arrojadas al viento, y voló con ella.
Ella pensaba en el día que culminaba, en la noche sin luna, extrañándolos, el cielo oscurecía, la luna no se reflejaba en la fuente, triste, la luna no iluminaba su pelo, tal vez como el ,se ha ido, ya en la lejanía podía comprender sus sueños.
Ella pretendía no dejar nada al azar, quería ser su mejor canción, su sueño a concretar, su verdad, su realidad.
Tal vez el sentía el miedo en la piel, dejar que fluya su pasión en un abrazo postergado , tal vez sus planes eran andar por caminos imprevistos.
Ella lo miró como solía hacerlo, en silencio, envolviéndolo en sus pensamientos, lo sintió ajeno a sus deseos, tan lejos de su mundo, sin pensar le dijo que era feliz.
Tal vez el no creyó , pero dejo que el sol los abrace, con sus rayos, y la luna con ese misterio tan particular, digno de asombro, la sintió volátil, como las hojas arrojadas al viento, y voló con ella.
Ella pensaba en el día que culminaba, en la noche sin luna, extrañándolos, el cielo oscurecía, la luna no se reflejaba en la fuente, triste, la luna no iluminaba su pelo, tal vez como el ,se ha ido, ya en la lejanía podía comprender sus sueños.
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