Yo solìa estar en los atardeceres de otoños entre sus sueños, en sus amarillas hojas que caìan a diario, sobre la mesa antigua donde las rosas se martichaban,
Yo solìa estar entre el llanto y la risa, entre la paz y la furia, siempre me encontraba a la entrada de casa, mirando al infinito en su propia mirada,
Yo solìa estar en el camino largo que a diario recorrìa, en el rayo de sol que enceguecìa su vista, y en las altas motañas donde la blanca nieve hacìa de reflejo entre su alma y la mìa,
Yo solìa pararme a su lado en silencio, en las noches de hastìo cuando nada se oìa, me quedaba en su silla hasta que regresaba, y sin verma pasaba murmurando palabras,
Yo solìa estar en aquellas mañanas que somnoliento despertaba sin dormir casi nada, me detenìa entre sus pensamientos los cuales me llamaban como llaman las aves para que abran sus jaulas,
Yo solìa estar como en este momento mirandolo en silencio pasearse por la casa, sentarse, escribir, como lo hacìa antes, de repente un suspiro me acaricia mi cara, y me quedo como antes simplemente a su lado
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