Cada dìa amanece con un propòsito, no siempre es el que deseamos, no es fàcil darse cuenta que sorpresa encontraremos traspasando la puerta, cada uno comenzamos de diferentes formas nuestro dìa, podemos comenzar de manera animosa, positiva, llenos de sol, plenos, alegres,
A medida que vamos entrando en horas nuestro cielo va cambiando, se ha oscurecido en el lugar donde brillaba el sol ahora hay nubarrones oscuros, que nos ha cubierto nuestro bello dìa, seguramente nos angustiamos, porque nunca esperamos esto, aunque ya debieramos estar acostumbrados, siempre sucede, como en una constante vivencia,
Toda esa alegrìa del amanecer nos abandona dejando lugar a la tristeza, a la desazòn, al desànimo, nada de lo que hagamos cambiarà nada ya, tal vez no bajemos lo brazos, por costumbre, tal vez porque no nos damos por vencidos, y seguimos el dìa con la mirada furtiva ya sin brillo,
Nos resignamos, como siempre, como tantas veces, permanecemos sin protestar debajo de los nubarrones que nos han oscurecido la vida, con el corazòn conpungido, esperamos a un nuevo amanecer para poder soñar con un dìa nuevo sin angustias, sin desesperanzas, sin tropiezos, un dìa nuevo sin nubarrones

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