Antes de aquel viaje que emprendiste, corrìamos en libertad por esos senderos que fueron testigos de nuestra felicidad, en aquellos otoños de campo,
Mi osadìa te hacìa reìr, tu alma aventurera, no permanecìa nunca en el mismo lugar, cuando descansaba festejaba con la mìa le frescura de mi mundo de cuentos de hadas y cajita de mùsica,
La experiencia de tu vida de viajero incanzable se apoderaba de mi asombro, un dìa me dijiste: "nena, cuando un hombre ama a una mujer..." todo a mi alrededor se esfumò,
La cabaña entibiò con su calidez mi piel, fue nuestro refugio al pie de la montaña, jugamos a ser nadie, a ser solo tierra, a ser sin ser,
Los sentidos se potenciaron, absorviendo todo del momento sublime, ese momento que nos inventamos para nosotros, sin especulaciones, sin nostalgias, sin rimas de versos, sin apresurados tiempos, solos en la cabaña al pie de la montaña, luego saliste de viaje... ya no te espero, ya no puedo esperarte

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