jueves, 26 de mayo de 2016

Volvìa a casa

Volvía a casa entre la tarde y la noche sin engañadas multitudes,
sin los ruidosos carros de la ciudad,
Solos mi caballo y yo en la inmensidad del campo
Amado pueblo mìo, en tus tormentas te encuentro,
ciegos mis ojos por no ver tu tormenta, en la que te encuentras,
Tràgico destino, que cruel el mismo destino que el mìo,
Arar sobre el mar de tu llanura, la luz se olvida de nosotros,
Desasosiego que puedo sentir en mi mente desolada, encima de la cabalgadura,
pienso en el alma olvidada, perseguida, torturada, sin consuelo,
Me estremecìa el cuerpo, la zozobra me causaba naùseas,
entre la certeza y la duda de tu verdad de mañana,
Yo soy mi pueblo ciego, con los ojos abiertos, luminosidad que ilumina su sombra,la realidad y el sueño, la raìz y el lucero, la guitarra que siembra la semilla
del alma,
Igual me duele la desidia y el pàjaro herido que paga las culpas de quienes solo manipulan los designios de su libertad,
Mientras iba pensando entre la tarde y la noche sobre mi caballo,
veia esas luces a lo lejos, en esas torres altas que percibo, que miro con asombro,
iluminadas de esplendor, recio pueblo mìo, te levantas cuando debes reposar,
el destiempo no es cosa que suceda por que si, solo un pueblo herido la provoca,
Solo soy la voz de la guitarra que canta con su pueblo, aliento de barro es su voz,
que acompaña la mìa, y sigo la huella por donde pasaron aquellos que entonces
vinieron forjando una patria

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