Tantas veces pensè en el nunca màs, nunca màs una tarde de campo, nunca màs una tarde en una plaza cualquiera, nunca màs una tarde con amigos, sentì frìo en el alma, me sentì morir y tuve miedo,
Tantas veces creì que ya no volverìa a caminar por las calles de mi pueblo, que ya no sentirìa la lluvia mojando mi pelo libre, enredado, arremolinado,
Tantas veces intentè abrir los ojos, despertar y que nada pasara, ponerme de pie, saltar las amarras que me ataban a la cama, volver aser la que fui una vez, reir, cantar, bailar, treparme a los hombros de mi padre, montar mi caballo..., triste fue descubrir que no podìa y quizà nunca podrìa, el mundo habìa caìdo sobre mi, sujetandome, llevandose de a poco mi vida y mi alegrìa,
No se còmo fue, no se que àngel me tocò, me curò mis alas quebradas, me puso de pie, o tal vez haya sido mi deseo de vivir, hubo un momento en que pude salir de la oscuridad, de mi cuerpo sin piernas, de mis mil intentos con igual cantidad de fracazos, habìa sobrevivido a mi lucha,
El deseo de vivir pudo màs que esa fuerza feroz que me sujetaba, sin dejarma mover, sin dejarme reìr, sin dejarme sentir la vida en mi, ayù
dame a no volver a sentir el mundo sobre mi

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