martes, 21 de julio de 2020
Mis cien dias en Pandemia
El tiempo es eterno porque está ligado a la vida; porque es la forma más inteligente y sublime de conservarla; la vida no se crea ni se destruye, se recrea a si misma, se adapta, fluye, vuela, espera.
No sé cómo fue que sucedio, tal vez estuvo en el destino, o, allí en mi interior, muchas veces siento que el sol no es tan noble, o que los más nobles sentires no son tan particulares, sino por cómo me hacen sentir parecen complejos.
Dicho de otro modo, mis cien dias de Pandemia han producido un cambio ,no en mi persona, sino de cómo me hace sentir por otras personas, mas concreto de lo que estas producen en mi.
Ultimamente me cuesta ver en su interior. Y es justamente allí, en el interior más íntimo, donde todos o la mayoria guardamos o nos protegemos del resto, nuestro más tierno y frágil ser se conmueve o se endurece ante la imparcialidad. Se regocija mi alma por la hermosura de la luz de esos que prosperan sentimientos de paz, armonia, que aun en la tristeza inacabada de su rebelion diaria, me muestra su iluminada existencia.
Mis cien dias de Pandemia me enseñaron a percibir la vida desde la lejana pradera, desde mas alla de la montaña, desde mas alla del mar, percibo la vida en el mundo circundante y mas alla de el, en el cosmos infinito donde habitan los seres sin tiempo, siendo en todos los tiempos sin dejar de ser por siempre.
La lluvia ha comenzado , mis cien dias de Pandemia me acostumbran a esperar, en una espera aceptada, vanidosa, improvisada, una muchedumbre a lo lejos se lamenta, llora, estan a la deriva , una lagrima aparece, cierro mis ojos , y rezo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario