La tarde se transformó en una pintura maravillosa, tintes de diversos colores jugaban con el viento que arrastraba las únicas hojas caídas de los árboles completamente al desnudo.
Eran incalculable los tonos con que se fue pintando el paisaje, por momentos se mezclaban entre sí, formando un tornasolado atardecer, mis pies pisaban despacio esas alfombradas calles, un sonido intangible comenzaba a llegar a mis oídos, eran las aves que se unían a los colores , volaban en el viento mimitizandose con la pintura que algún pintor invisible me deleitaba con su paleta dibujando en la tela más valiosa, la vida.
Los colores en el viento se movían como abriéndose a mi paso, marcando un camino, marcando un destino, pensé, adónde encontraré está belleza , en que lugar volveré a verlos, mientras la tarde se iba dando lugar a una leve agonía de colores, que se diluian en el viento.

No hay comentarios:
Publicar un comentario